De la banquetería a la minería: la historia de una mujer de esfuerzo

Tras 12 años de trabajos esporádicos de fines de semana, Nicole García (33) logró estudiar Técnico en Minería gracias al programa de becas estudiantiles de educación superior de Candelaria Vecina.

La red de apoyo generada por la beca fue parte importante en sus estudios: “Por ser mujer cuesta más porque tenemos más responsabilidades. Yo quise en un momento bajar los brazos”, dice. Hoy ya egresada, junto a sus cuatro hijos, pudo arrendar una casa y dejar uno de sus trabajos.

Son las 6 de la mañana y Nicole García (33) se levanta como todos los días para preparar a sus cuatro hijos para llevarlos al colegio. Rutina que lleva haciendo desde hace varios años, con la excepción de que sólo hace tres lo hace con una especial motivación: la de ir a hacer su práctica a Minera Candelaria, como parte de sus estudios de Técnico en Minería.

Las ganas de estudiar Nicole las tenía de hace tiempo, pero dos factores la frenaban: la dificultad económica y ser mamá soltera. Con un trabajo esporádico por 12 años, de fines de semana, con una persona que tiene servicios de banquetería y durante el verano empaquetando fruta, no le alcanzaba. “En ese momento yo pensaba pucha estoy decepcionada de lo que estoy haciendo, de que quizás tengo las características para poder lograr algo más, necesito hacer algo más para poder sacar a los niños adelante, porque quizás sí podría hacer algo para que ellos estén mejor, para que estemos mejor como familia”, cuenta Nicole.

Por eso, cuando en 2019 vio un anuncio de la página de Distrito Candelaria para postular al programa de becas estudiantiles de educación superior, no lo pensó dos veces. Postuló y quedó seleccionada. Comenzó a estudiar en Inacap y pese a que sacó la carrera en tres años y le fue bien, el proceso fue complicado, al menos más complicado que el de muchos de sus compañeros hombres.

Nicole (derecha) en la banquetería.
Nicole realizando su práctica.

Trabajar, estudiar y ser madre soltera

Los que terminaron la carrera fueron la mayoría hombres, las mujeres eran las que más se quedaban a mitad de carrera por temas de maternidad, quién les cuidaba a sus hijos, temas económicos, les costaba mucho más”, dice Nicole. “Por ser mujer cuesta más, porque tenemos más responsabilidades, el tiempo tiene que ser compartido. En el mismo trabajo, uno puede compartir experiencias y ellos dicen: sí claro, yo puedo trabajar y al mismo tiempo estoy estudiando, pero tienen a sus señoras que están cuidando a sus niños o tienen el apoyo de alguien más”, sostiene.

En ese sentido, ella destaca que el programa de Candelaria Vecina ha sido mucho más que el aporte económico. “A medida que transcurría el tiempo fue más que eso, fue de apoyo moral, de acompañamiento. Yo quise en algún momento bajar los brazos porque era muy difícil. Soy mamá soltera de cuatro pequeños entonces trabajar, estudiar, atender la casa, los niños y todo lo que eso implica. Y ellos me decían no, sigue, te vamos a apoyar, te vamos a incentivar, estamos contigo, qué necesitas” asegura. “No todos tenemos esa red de apoyo y para mí fue y ha sido fundamental”, agrega. Actualmente, de los 48 becados activos en el programa de becas de educación superior de Candelaria Vecina, 33 son mujeres

Bajo el alero de Candelaria Vecina se encuentran programas y proyectos tales el programa Formación de Mujeres Aprendices, el Centro de Diálisis que está en marcha blanca en Caldera, la Clínica Odontológica en Copiapó, el programa de Colaboración Comunitaria y el Programa de Apoyo a la Pesca Artesanal Sustentable de Caldera, entre muchos otros.

La mayor de sus hijos tiene 14 años, después vienen mellizos, un niño y una niña, que tienen 12 años, y la más pequeña de casi 8 años. Su rutina ya ha encontrado cierta estabilidad, lo que ha facilitado incluso el cuidado de sus hijos, pero mientras estudiaba no se levantaba a las 6 am, sino que a las 5:30 de la mañana y se acostaba a las 2am o 3am. “Para estudiar y trabajar se requiere bastante tiempo y esfuerzo. En algún momento me las arreglé para pagarle a alguien y que los pudieran llevar al colegio. Como yo estudiaba en la mañana, tenía un buen horario, me venía rápido a la casa y yo los iba a buscar”, dice.

El gusto por la minería lo adquirió hace varios años, sumado a las oportunidades laborales que existen en Tierra Amarilla. Tras egresar de Técnico en Minería, Nicole logró entrar a hacer su práctica en Minera Candelaria, en donde ha realizado labores de reconocimiento de minas y de supervisión.

Pero el haber estudiado no solo le hizo cumplir sus propósitos, sino que también significó una serie de logros en otros ámbitos de su vida. Tras 10 años viviendo junto a sus hijos de allegados, hace dos pudieron independizarse como familia. “Desde que egresé todo ha sido mucho más aliviado, cuento con más recursos y más apoyo. Hoy en día siento que como familia estamos mucho mejor, pudimos arrendar una casa y vivir más independientes. Entre el antes y el después, ha sido mucho mejor el después. Estamos mejor”, dice Nicole

Todo lo que estos últimos tres años han significado para Nicole, ella lo ve como una motivación que pueda servir de inspiración para otras mujeres: “Todos podemos lograr cosas, jamás debemos estancarnos ni encasillarnos en una manera de vivir, de no conformarnos, de que podemos lograr muchas cosas y, al mismo tiempo, enseñar y darle el ejemplo a nuestros hijos de que pueden seguir la misma línea, de que ellos son capaces de hacer muchas cosas”.

Con miras hacia el futuro, Nicole pretende continuar sus estudios en minería. “Ahora quisiera seguir con la Ingeniería en Minas”, asegura. 

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